CADENAS DE FUEGO
Cada
vez que me controlaban los
impulsos, dejando al descubierto la
verdadera
razón de mi vida, tiraba bruscamente el lado de
la
intolerancia y los prejuicios de los demás. No
me dejan ser como soy, se repetía en mi mente.
Si
pretenden que sea una chica normal, lo llevan
claro. Se supone que debo
de ser yo misma.
Pues bien, dejadme serlo. Dejadme hacerlo a mi
manera. Todas las veces que recuerdo cómo me
miraste y cómo me
miras todos los días, surge
algo en mi interior que hace que me desplome
de inmediato. Y sólo quedan tres gotas de
cerveza en el vaso y una nube
de confusión
en mi cabeza que no hace nada más que
plantearme cambiar
de camino.

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